EQUIPO + RENDIMIENTO, COMBINACIÓN IMBATIBLE

EL RENDIMIENTO ES EL FACTOR CRUCIAL DE UN EQUIPO

Un equipo no lo es porque le pongamos la etiqueta de “equipo”. Un comité de dirección no tiene porqué ser un equipo, de hecho son raras las ocasiones en las que lo es.

Un equipo no es solo un grupo de personas que trabajan juntas. El teamwork o trabajo en equipo representa un conjunto de valores que alientan comportamientos tales como escuchar y responder de manera constructiva, dar apoyo a quien lo necesita, reconocer los intereses y celebrar los logros de los demás; pero estos valores no son exclusivos de los equipos, el trabajo en equipo no hace un equipo; de hecho en muchas de las ocasiones en las que nos referimos a equipos en nuestras organizaciones a lo que estamos refiriéndonos es a que hemos visto presentes determinadas características del trabajo en equipo.

 

UN EQUIPO ES UNA UNIDAD DE RENDIMIENTO, no un conjunto de valores positivos. Repito, un equipo es una unidad de rendimiento. El rendimiento es punto crucial y primario para un equipo. Un equipo es un medio, no un fin en si mismo.

Los verdaderos equipos están profundamente comprometidos con su propósito, objetivos y enfoque. En los Equipos de alto rendimiento sus miembros, además, están comprometidos los unos con los otros.

Dentro de un equipo no hay nada más importante como el compromiso de cada uno de sus miembros con un propósito común y un conjunto de objetivos con respecto a los cuales cada miembro se siente responsable y valiente para pedir responsabilidad a los demás miembros.

El propósito conlleva una serie de significados que guían al equipo a hacer lo que se necesita hacer, particularmente a la hora de conseguir los objetivos. Le confiere al equipo una identidad que va más allá de la suma de los miembros del equipo.

El enfoque ayuda los miembros del equipo a la hora de determinar como trabajar juntos para conseguir su propósito.

Los equipos de alto rendimiento son difíciles de encontrar. Los compromisos personales que se requieren no se desarrollan con facilidad. No es tarea sencilla el que los miembros del equipo cuiden los unos de los otros de su propio éxito y crecimiento.

Este tipo de lazos no crecen súbitamente después de una actividad de team building o de unas sesiones de formación. Construir este tipo de vínculos, estos compromisos y responsabilidades requiere tiempo, práctica e intención consciente, un entorno favorable, determinación y herramientas de desarrollo y facilitación.

Los equipos no emergen a no ser que los individuos que los integran asuman riesgos, se involucren en conflictos constructivos, tengan confianza, creen interdependencias y eleven la disciplina y el esfuerzo a valores principales.

Por otra parte, los resultados, el rendimiento del equipo no puede dejarse a expensas de la interpretación; no tiene sentido.

Si un equipo no está constituido como una unidad de rendimiento, en la que todos sus miembros tienen claras las expectativas y los resultados perseguidos como equipo es recomendable ser franco y claro y de esta manera ahorrar tiempo, energía y frustraciones. Se puede decidir que un grupo de trabajo sea un equipo o no lo sea y trabaje con los valores del trabajo en equipo que hemos visto más arriba; y ambas elecciones son respetables y válidas.

Es pues la atención al rendimiento, lo que hace que un equipo sea tal. No en vano, la falta de atención a los resultados es la disfunción que se sitúa en lo alto de la pirámide de Patrick M. Lencioni: solo se consigue que los miembros del equipo se focalicen en los resultados, si confían los unos en los otros, de forma que les permita, esta confianza mutua, involucrarse en apasionados debates y constructivos conflictos y así favorezca su compromiso con las decisiones y la capacidad para mantenerse responsables y exigirse responsabilidades entre ellos.Image result for las cinco disfunciones de un equipo

La confianza es el factor iniciador de la construcción de un equipo de alto rendimiento; una confianza que no requiere tiempo si no valentía; un comportamiento valiente que emerge en un contexto en el que la vulnerabilidad es bien recibida, en un contexto en el que el “talento” no es innato, algo que se tiene o no se tiene, si no algo que se desarrolla.

Crear estos contextos que favorezcan que las personas se involucren con pasión y sin evitar el conflicto, desalojando cualquier variante de armonía artificial, en la que viven muchos de los grupos de trabajo que se dicen equipos, es la piedra angular de un Programa de Desarrollo de Equipos.

Cada miembro de un equipo, como sistema relacional que es, constituye una voz del sistema. Trabajar en la construcción de un equipo o en el incremento de su efectividad conlleva dar presencia a todas las voces de ese sistema, conocer todos los puntos de vista, las necesidades, anhelos y preocupaciones de sus integrantes.

Construir un equipo y trabajar en su efectividad es un serio reto que no se alcanza con acciones puntuales, más bien es UN APASIONANTE VIAJE que requiere consciente e intencionada preparación y un comprometido programa de desarrollo.

Para más información sobre nuestros programas de desarrollo de equipos puedes contactar en info.spain@develor.com

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