LA CONVIVENCIA EN LOS EQUIPOS

LA CONVIVENCIA EN LOS EQUIPOS

“La verdad nos habla a partir del otro y no a partir de nuestra propia mismidad, encerrada en sí misma. También las ideas surgen únicamente a través de la comunicación, a través de la conversación entre los hombres”. Feuberbach

Lograr una convivencia excelente es quizás uno de los grandes retos que tienen hoy en día los equipos que conforman las pequeñas y grandes organizaciones empresariales.

Solo a través de una convivencia excelente generada a través del respeto y la solidaridad hacia el otro se logran construir relaciones que generan confianza y permiten que se desencadenen procesos que permiten tanto la fluidez para dirigirse hacia la meta común como un disfrute y aprendizaje del propio proceso.

No obstante cuando aparecen síntomas de falta de convivencia o un nivel de convivencia poco aceptable, el foco de los que deciden abordar esos síntomas se basa habitualmente en el protocolo y en el control, definiendo normas que describen el problema discriminatorio, en vez de potenciar la creación de nuevos entornos a través de la practica inconsciente de patrones de convivencia y sin apuntar directamente a ningún culpable.

La realidad, es como sabemos una verdad a medias que depende del punto de vista del individuo y de los prejuicios y creencias provenientes entre otros de su propia cultura, que genera patrones de pensamiento y hábitos para actuar de determinada manera, pero no es menos cierto que las personas se mueven desde lo emocional porque en sí mismas albergan un santuario de valores que al honrarlos les dignifican y les elevan a nivel espiritual.

Lograr que el conjunto de diversidad de personas y personalidades diseñe primero, elija después y por último responda con determinados comportamientos alineados a unos determinados valores, es la base para un buen entendimiento y una coexistencia común.

 

Somos seres interdependientes de eso no hay duda, una sola decisión y su correspondiente ejecución desencadena no solo un efecto, sino un sinfín de posibilidades. En la medida que dicha acción esté orientada a satisfacer los valores internos, los efectos de la misma irán reforzando la convivencia. En base a esa interdependencia deberíamos entender que somos potenciales clientes de muchos de nuestros comportamientos y responsables también de la base donde se sustentan los entornos donde cohabitamos, así como de muchas de las situaciones que se desencadenan en ellos.

¿Pero como lograr que esto suceda en las organizaciones, de un modo no forzado, de forma natural?

Lo primero es observar la necesidad de cambios de comportamiento en las personas y en el ámbito de relación de los equipos donde interactúan.

En segundo lugar saber que es concretamente lo que deseo que ocurra y como líder generar los contextos y provocar situaciones para poder ejercer con el ejemplo un marco renovado de integración y convivencia.

Para después poner el foco en que y como se ha logrado avanzar indicando compartiendo lo que cada miembro del equipo ha contribuido y aportado y justificar la oportunidad de participar en un proyecto de todos basado en valores y que facilite la buena convivencia.

“Luego por naturaleza, antes de comprenderme a mi mismo, estoy fundamentado en la existencia del otro. El verdadero principio de la vida, y del pensar no es el yo, sino el yo y el tú” . Hegel

 “Fundamentalmente, la labor del constructor de valores, es una labor de desarrollo personal y grupal, y de aprendizaje permanente sobre el tema de valores aplicados a la organización. Es una tarea de conocimiento de cada persona para poder ayudarle y exigirle en forma motivadora y positiva, espontánea y optimista”

Es muy posible que si tenemos un 66% del equipo que se siente entusiasmado y satisfecho con la iniciativa, querrán ser participes en esas etapas de diseño, elección, compromiso y refuerzo con la política de valores y para los lideres será más sencillo instaurarla de modo satisfactorio.

 

Este recorrido se concreta en 5 pasos fundamentales.

1º paso: Conocer e interiorizar los valores

2º paso:   Práctica personal y proyección

paso:   Aprender continuamente los valores

4º paso: Cultura corporativa basada en valores

5º paso: La organización como un sistema de valores

 En ocasiones es conveniente apoyarse en un profesional experto en equipos y en desarrollo organizacional para que guie el proceso y sobre todo para que aclare y allane el camino de cara a que el proceso catalice de forma segura y sostenible en el tiempo.