SOLUCIONES TÉCNICAS PARA PROBLEMAS “ADAPTATIVOS”

Abordar un problema “adaptativo” con un enfoque técnico es un típico y  grave error

“Incluye en el plan de formación de este año un curso de delegación efectiva y de feedback eficaz para los managers, por favor”. La razón que tiene en su cabeza nuestro Director es: “si aprenden a delegar y a dar feedback no tendremos los problemas de sobrecarga y de falta de alineación y claridad en los objetivos que tenemos según los resultados de nuestra última encuesta de clima”.

Meses después, los managers han asistido a un fabuloso curso sobre delegación, feedback e incluso comunicación efectiva y, de forma inexplicable, no parece haberse producido ningún cambio que presagie diferentes resultados. ¿cómo puede ser posible?

Ronald Heifetz (Médico y autor, entre otros, de “Liderazgo sin respuestas fáciles”) nos ilustra con un ejemplo cercano: La madre de su compañera tiene 95 años de edad y se siente orgullosa de seguir manteniendo prácticamente intacta su autonomía para realizar numerosas tareas cotidianas. Cuando va a visitar a sus amigas lo hace conduciendo ella misma su coche y haciendo, en algunas ocasiones, el camino de vuelta de noche. Su hija ha observado que coincidiendo con sus últimas salidas el coche tiene algunas abolladuras y arañazos. La solución parece sencilla: llevar el coche a un taller para que lo arreglen y pinten. Sin embargo, esta solución parece no ser definitiva para el problema que se vislumbra. La solución definitiva sería que la madre dejara de coger el coche; que modificara su comportamiento y se desplazara en taxi o en autobús.

Sencillo ¿verdad? tan sencillo como que el manager que no delega comience a delegar, tan solo es un cambio de comportamientos que, en este caso, una vez aprendidos no debería representar mayor problema llevarlos a cabo.

Esto es lo que Heiftez llama ofrecer soluciones “técnicas” caracterizadas por que tanto la definición del problema como de la solución son claras. En el ejemplo anterior, los mecánicos del taller tiene una solución clara para un problema claro; estamos hablando de problemas que se solucionan desde la capacidad del “experto” porque existe una solución conocida, por complejo que sea el problema (como por ejemplo una operación a corazón abierto).

En el caso del ejemplo, dejar las llaves en casa sería otra solución “técnica” que estaríamos dando a un problema “adaptativo”, un problema que requiere un cambio de nuestra forma de pensar, de nuestra forma de ver las cosas, de nuestras creencias. El reto al que se enfrenta esta madre es el de afrontar la pérdida que para ella representa el cambio: una parte importante de la historia que se cuenta así misma sobre quien es, la única persona que conoce que con 95 años sigue conduciendo de noche, algo que constituye un elemento fundamental de su identidad como mujer independiente. Abordar el problema como una cuestión meramente técnica arreglaría el coche pero no resolvería el desafío adaptativo: remodelar una identidad y encontrar el modo de seguir orgullosa y satisfecha a pesar de las nuevas limitaciones.

Abordar el problema de “delegación” de nuestro manager desde una solución meramente técnica no resuelve el posible desafío adaptativo de aprender a liderar sin tener el control de todo, aprender a confiar y a gestionar desde la vulnerabilidad.

Crecer es un continuo desaprender para aprender, dejar atrás lo viejo para acoger lo nuevo.

El enfoque de muchas empresas a la hora de abordar los cambios que se requieren se dirige a los aspectos “técnicos”, los aspectos más visibles: comportamientos, habilidades, rendimiento, procedimientos, sistemas, estrategias ; descuidando los aspectos menos visibles que requieren un enfoque “adaptativo”, como las motivaciones, creencias, valores, la cultura organizacional, las historias compartidas.

El reto de lograr cambios sostenibles radica en abordar ambos aspectos, o en palabras de Ken Wilber, en abordar los cuatro cuadrantes del cambio: el interno individual en el que se sitúa nuestra forma de pensar y vernos a nostros, a los demás y al mundo; el interno individual, referido al ámbito conductual, nuestros comportamiento y rendimiento; al interno colectivo o a la cultura de la organización o comunidad en la que nos relacionamos; y al aspecto colectivo externo, relativo a los procesos, procedimientos, estructuras.

A. Einstein recomendaba antes de moverse hacia la solución dedicar el tiempo necesario a conseguir la más adecuada formulación del problema. Abordar un problema adaptativo formulándolo de manera técnica es un grave error.

Abordar un cambio sostenible desde ambos aspectos, técnico y adaptativo es una tarea que lleva  tiempo, quizás esto explique porqué no cambiaron las cosas después de acudir a aquellos cursos  sobre delegación y feedback.

Parece que no es suficiente “saber” cómo hay que hacer algo para que realmente se haga 😉

César Ruano